RESTOS FANTASMA
DESCUBRIENDO TESOROS RESTOS FANTASMA El camino hacia la casa huele a miel y el patio a pulpa de fruta de temporada. La vereda se llena de ese olor por la zafra y la entrada de la casa por las guanábanas maduras que caen como granizos gigantes, olvidados por las nubes escasas. Es abril como se puede constatar por el calor agobiante y por las parejas de “primaveras” que llegan a los árboles cuando el día pardea. Tetecalita se adormece con los ritmos quietos de sus calles y con su casi estática actividad económica, acentuada por esta contingencia sanitaria. El tema de charla familiar son las enfermedades y la pandemia, el azoro por el cierre de los parques y plazas públicas de nuestros pueblos y la irresponsabilidad de los desmemoriados, o mejor dicho de los que ignoran su pasado y creen que la humanidad tiene cuando mucho cien años de caminar sobre el planeta y por lo tanto les basta con ignorar la emergencia, para salir ilesos de esta crisis. La nostalgia me llegó de súb...